ADAMARI LÓPEZ VUELVE A RECAER EN TRATAMIENTO POR EL CÁNCER DE MAMÁ

El día en el que el paciente conoce el diagnóstico su vida cambia por completo. No será peor, ni mejor, pero será diferente.

El ser diagnosticado con cáncer marca un punto de inflexión en la vida de todo paciente. Adamari López fue diagnosticada con cáncer de mama en 2005, cuando tenía 33 años y se encontraba en la cúspide de su carrera como actriz.

La puertorriqueña se ganó el reconocimiento y amor de la audiencia de habla hispana a inicios de la primera década de los 2000s, participando en exitosas telenovelas como ‘Amigas y Rivales’, ‘Alma de Hierro’ y ‘Locura de Amor’, sólo por mencionar algunas.

Aunado al éxito profesional, la boricua se encontraba plenamente enamorada de su ahora expareja, el cantante Luis Fonsi, con quien se había comprometido poco antes de ser diagnosticada.

Adamari López era una de las actrices más prometedoras dentro de la pantalla chica, sin embargo, su carrera – al igual que su relación – tuvo que pasar a segundo plano cuando se le detectó un tumor cancerígeno en el seno izquierdo.

El día del diagnóstico

“Tenía 33 años cuando me diagnosticaron cáncer de seno. Era un momento excelente de mi carrera. Estaba en México filmando telenovelas y me acababa de comprometer con mi novio.

Un día, sentí un bultito en uno de mis pechos. Me sorprendió. Fui a ver al médico. Él pensó que tal vez era algo normal durante mi período.

Me dijo que, si el bulto no desaparecía, me iba a tener que hacer una ecografía. A los pocos días, sentí un dolor repentino. Y descubrieron que tenía un tumor en el pecho.

“En mi familia nadie había tenido cáncer, así que la noticia fue difícil y me tomó de sorpresa.

Pero después de consultar a diferentes médicos, elegí que me operaran para quitarme el seno y poder seguir adelante con mi vida.

(…) Después, recibí quimioterapia.”, reveló Adamari para la revista Medline Plus.

La lucha contra el cáncer

Durante su lucha contra el cáncer de mama, la actriz se sometió a diversos tratamientos y requirió un total de 12 cirugías, mismas que le dejaron no sólo heridas físicas, sino también, heridas emocionales.

Pese a ello, López siempre mantuvo el rostro en alto. La mentalidad de “no dejarse vencer ante las dificultades de la vida”.

Como el amor y apoyo de su familia, se convirtieron en un componente esencial para poder seguir con la lucha del día a día: “Que el miedo a enfrentar una enfermedad no los paralice. Mantengan una actitud positiva, busquen personas que los apoyen y tengan fe”.

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